jueves, 10 de enero de 2008

¿Como Maridar la Cerveza?

La Opinion de nuestro Amigo Olo Brandebur



El mundo gourmet está poblado de palabras y sentencias que se repiten no siempre con buen fundamento. Dado que soy un robusto y petiso Hobbit, juro por los rulos de mis pies cabelludos que la palabra “maridaje” no es muy bonita, creo que ni Tolkien ni Borges hubieran inventado tal neologismo. Sin embargo, debo reconocer que a pesar de ser poco poética, esta palabra es efectiva para describir la armonía de combinar una bebida espirituosa con algunas vituallas. Generalmente se emplea para referirse a la combinación del vino con la comida, pero como también hay una cerveza para cada ocasión; bien podemos andar celebrando uniones conyugales entre las infinitas variedades de cerveza y un amplio espectro de manjares. Claro que andar por la vida cuestionando si tal o cual matrimonio es bueno o malo es algo que puede resultar gallareta en lugar de pato. Recuerdo el caso de la hija mayor de los Cinatiesa que se casó con el menor de los Cortinilla. Todos los hobbits decían en las tabernas, que ella era muy gorda y él muy flaco y haragán, pero ahí te vez, tuvieron catorce hijos y se los ve muy felices. Bueno, bueno ya! Volvamos a las relaciones maritales entre Cervezas y alimentos sustanciosos. Como en las parejas humanas podemos decir que el maridaje va en gustos, por lo tanto todo lo que se pueda decir no es una regla inamovible sino más bien una guía que debemos adaptar a nuestros humildes pareceres.Hablar de Cerveza es ingresar en un mundo casi infinito de variedades por lo que sólo hablaremos de algunas. En lo que respecta a la comida solo haremos referencia a los quesos, embutidos y repostería que sirven mis buenos amigos Geraldine y Juan Pablo en El Viejo Hobbit. Cuando celebramos el santo matrimonio debemos intentar que los sabores de la cerveza no sobresalgan con respecto a la comida, y viceversa. Debemos buscar un equilibrio entre aromas y sabores. Los platos en que dominan los ácidos o picantes maridan perfectamente con la Pale Ale del Viejo Hobbit quien refresca al paladar agobiado de sabores contundentes. Por lo tanto la Pale Ale es un acompañamiento perfecto para los quesos como el Fontina, emmental o saborizados con ají o pimienta. Sin embargo este estilo no entra en discordancia con los quesos más suaves como el gouda, el estilo referido despeja el paladar saturado por el alto tenor graso de este queso. Los ahumados y embutidos encuentran en la cerveza el contrapunto perfecto. Esto explica el maridaje de la cerveza, con salamines, jamones y las salchichas ahumadas. En este punto podríamos mantenernos firmes junto a la Pale Ale o aventurarnos con las notas dulces y final largo del lúpulo de la Red Ale de “El Viejo Hobbit” que atenúa el impacto del sabor ahumado con su amargor. La Stout de “El Viejo Hobbit” yo la combinaría con cualquiera de las tablas, fondues, sandwiches que allí se sirven, sin preocuparme por desavenencias. No obstante una de las mejores uniones es la que surge de degustarla con las Costillas de Cerdo a la Vogrig, de hecho la cerveza negra de “El Viejo Hobbit” está entre los ingredientes de este plato. La otra combinación sencillamente espectacular para la Stout se produce cuando contrae enlace con la Tortas de Geraldine, pero sobre todo con aquellas en la que el Chocolate es protagonista. Lo mismo sucede con esta cerveza oscura y la Fondue de Chocolate. El Cacao, el tostado y notas de café de las maltas oscuras combinan en una armonía perfecta. Lamentablemente no hay ostras en El Viejo Hobbit, pero podrían llevarse un par de botellitas de Stout y procurar las ostras por ahí para descubrir otras esponsales bien avenidas.
Olo Brandebur

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